La Comisión de los Encuentros

En el origen de los encuentros, no se piensa en la necesidad de constituir un órgano permanente de coordinación, ni en instaurar reglamentación ninguna. Realmente, se tiene poco claro por dónde deba ir la continuidad de estos eventos, y queda todo en manos de la sede designada para organizar el del siguiente año.

Paulatinamente, ante la experiencia de algunos problemas, va apareciendo una normativa de elección de sede, especialmente en lo referente a presentación de candidaturas y forma de las votaciones para la designación. La primera redacción de estas normas se realiza en el VII Encuentro (Bilbao, 1994), modificándose en el XII Encuentro (Jumilla, 1999). Además, las sucesivas sedes organizadoras irán introduciendo por su cuenta mejoras en la formulación de las normas.

En el Encuentro de Ponferrada (2001), a propuesta de la sede organizadora, la asamblea aprueba la constitución de una Comisión permanente, que estará constituida por los presidentes o directores de todos los encuentros anteriores, siempre que permanezcan ligados a estos certámenes. Pero esa Comisión no llega a reunirse hasta tres años después (Ávila, 2004), y de forma ininterrumpida desde Medina del Campo (2006).

Desde esa fecha, la Comisión ha funcionado combinando la reunión presencial en cada evento con el trabajo durante todo el año, fundamentalmente a través del correo electrónico, y más recientemente con una reunión en otoño, en Madrid.

En este tiempo, la Comisión ha regulado su propio funcionamiento interno, ha propuesto diversas sugerencias acerca del formato de los encuentros (ver “Usos habituales y recomendaciones” ), ha revisado y fijado la normativa de elección de sede, presentando varias propuestas a la asamblea general, ha pulsado la opinión de los asistentes acerca de diversos aspectos de los Encuentros (encuesta realizada en Ceuta, 2008), y en cada edición colabora con la sede organizadora para perfilar el programa y los detalles organizativos del Encuentro, y para la resolución de las cuestiones que puedan surgir en el mismo.

Todos los integrantes de la Comisión actúan de forma desinteresada, no teniendo ninguna ventaja ni percibiendo remuneración ni dietas por su dedicación.